«De la fe al folletín: cuando la religión digital se convierte en prensa rosa»

«De la fe al folletín: cuando la religión digital se convierte en prensa rosa»

He elogiado en más de una ocasión a Religión Digital y a su director, José Manuel Vidal. Reconozco su labor al acercar la información religiosa al gran público, su valentía al abordar temas espinosos y su capacidad para mantener una línea editorial coherente en tiempos de confusión eclesial. Sin embargo, cuando las luces de neón del sensacionalismo comienzan a eclipsar la seriedad del periodismo religioso, no puedo quedarme callado.

Recientemente, he notado un giro preocupante en la línea editorial de Religión Digital. Noticias que antes se trataban con profundidad y respeto ahora se presentan con titulares llamativos y un enfoque más cercano al cotilleo que al análisis serio. Este cambio no solo afecta la credibilidad del medio, sino que también trivializa asuntos de gran importancia para la comunidad católica.

Un ejemplo claro de esta deriva es la cobertura de ciertos eventos eclesiales que, en lugar de ser tratados con el rigor y la seriedad que merecen, se presentan con un enfoque sensacionalista que busca más el clic fácil que la reflexión profunda. Este tipo de tratamiento no solo desinforma, sino que también alimenta la confusión y el desconcierto entre los fieles.

En contraste, medios como Infovaticana, a pesar de su línea editorial conservadora y de las controversias que ha generado, han mantenido una postura más firme en la defensa de la doctrina y la tradición de la Iglesia. Aunque no comparto todas sus posiciones, reconozco su esfuerzo por mantener un enfoque más serio y comprometido con la verdad.

Es preocupante que Religión Digital, que en su momento fue un referente de información religiosa seria y comprometida, esté cediendo terreno al sensacionalismo. La fe y la información religiosa merecen un tratamiento respetuoso y profundo, alejado de los enfoques superficiales que solo buscan atraer lectores a costa de la verdad.

No puedo evitar preguntarme si este cambio en la línea editorial de Religión Digital tiene alguna relación con las influencias personales de su equipo directivo. Jesús Bastante, su redactor jefe, es hijo de un sacerdote y una monja, una combinación que, aunque inusual, podría explicar cierta tendencia a abordar los asuntos religiosos desde una perspectiva más personal y menos objetiva. No es mi intención juzgar, pero sí señalar que las experiencias personales pueden influir —y mucho— en la manera en que se presenta la información.

En definitiva, la información religiosa debe ser tratada con el respeto y la seriedad que merece. Los medios de comunicación tienen la responsabilidad de informar con veracidad y profundidad, especialmente cuando se trata de asuntos de fe que afectan a millones de personas. Espero que Religión Digital retome el camino de la seriedad y el compromiso con la verdad, alejándose de las tentaciones del sensacionalismo.

La Iglesia y los fieles necesitan medios que informen con rigor y respeto, no con titulares llamativos y enfoques superficiales. Es hora de que Religión Digital reflexione sobre su papel en la comunicación religiosa y recupere la seriedad que en su momento la convirtió en un referente.

Porque si no lo hace, si sigue privilegiando el «tomate» sobre la teología, el morbo sobre el Magisterio, acabará siendo lo que tanto dice criticar: un panfleto ideologizado, irrelevante para los que buscan fe, y útil solo para los que viven del escándalo. Y en ese caso, la decepción no será solo de quienes alguna vez confiamos en ellos, sino también de quienes, desde dentro de la Iglesia, ven cómo el periodismo religioso deja de ser una vocación de servicio para convertirse en un negocio de clics y egos.

He escrito en favor de Vidal cuando lo he creído justo. Pero cuando algo se tuerce, no tengo —ni tendré— pelos en la lengua.