En un momento decisivo para el Partido Popular, donde se juega no solo su cohesión interna sino su papel como alternativa real de gobierno, la figura de José Manuel Rey Varela emerge como una bocanada de aire fresco entre tanta mediocridad política. El alcalde de Ferrol ha sido designado como secretario del Comité Organizador del Congreso Nacional (COC) del PP, que se celebrará en Madrid los días 4, 5 y 6 de julio. Un cargo de enorme proyección que confirma lo que muchos ya sabían: Rey Varela es uno de los políticos mejor preparados, con vocación de servicio y capacidad de gestión contrastada. Un líder local con visión de Estado.
Mientras tanto, la dirección nacional del partido sigue en manos de un Alberto Núñez Feijóo cada vez más desgastado y sin un rumbo claro. Lejos de ser un activo electoral, se ha convertido en un freno para las aspiraciones del PP. Su supuesta imagen de gestor eficaz ha quedado desmontada cuando se revisan con detenimiento los resultados de su paso por la Xunta de Galicia, donde su gestión en áreas clave como sanidad y educación fue desastrosa.
La gestión de Feijóo en sanidad: recortes y precariedad
Durante su etapa como presidente de la Xunta, Feijóo impulsó una política de recortes en la sanidad pública gallega que derivó en la saturación de los servicios, el colapso de las urgencias, y la precarización de las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. Redujo plantillas, cerró centros y fomentó la externalización de servicios. El resultado: listas de espera disparadas y ciudadanos perdiendo la confianza en el sistema público.
Los datos son elocuentes. Entre 2010 y 2018, el presupuesto sanitario gallego creció por debajo de la media estatal. En lugar de reforzar la atención primaria —pilar esencial del sistema—, la debilitó hasta niveles alarmantes. La protesta del personal sanitario fue constante, así como las movilizaciones ciudadanas en toda Galicia. La «Galicia sanitaria» de Feijóo fue un experimento fallido de austeridad que comprometió la salud de miles de personas.
Educación: una legislatura perdida
No fue mejor su desempeño en educación. Bajo su mandato, Galicia sufrió una fuerte caída en inversión educativa, con una alarmante reducción de profesorado, aumento de ratios por aula y paralización de infraestructuras. Su política se centró más en ajustes contables que en mejorar la calidad educativa. Feijóo presumía de «eficiencia», pero la realidad fue otra: menos oportunidades para los jóvenes, más barreras para los que menos tienen y nulo impulso a la innovación educativa.
Mientras otras comunidades apostaban por la digitalización o por reforzar la FP, Galicia se estancó. El abandono escolar temprano se mantuvo alto durante años y las universidades sufrieron recortes continuados. El legado de Feijóo en esta materia es el de un gestor insensible, que trató la educación como un gasto y no como la inversión de futuro que realmente es.
José Manuel Rey Varela: liderazgo desde la base
Frente a esa imagen gris y tecnocrática de Feijóo, Rey Varela representa lo contrario: cercanía, eficacia y compromiso con la ciudadanía. Su trayectoria es la de un político que ha sabido ganarse el respeto vecino a vecino, como él mismo dice, y que ha demostrado una capacidad de organización y visión estratégica fuera de lo común. No es casualidad que ya en 2015 fuera el encargado de la ponencia política del PP gallego. Hoy, su papel como secretario del COC es una oportunidad para liderar la regeneración del partido desde dentro.
No se trata solo de carisma o de discurso, sino de hechos. Como alcalde de Ferrol, Rey Varela ha sabido enfrentarse a desafíos complejos con firmeza y sentido común, recuperando una ciudad históricamente castigada y devolviéndole el protagonismo institucional. A diferencia de Feijóo, no ha vivido en una burbuja política; ha pisado la calle, ha escuchado a la gente, y ha entendido que el futuro del PP pasa por reconectar con los ciudadanos, no por repetir viejas fórmulas que ya no funcionan.
Un congreso decisivo: futuro o declive
El congreso del PP en julio será mucho más que un trámite interno. Será el momento de elegir entre seguir arrastrando el peso de un liderazgo sin proyecto, el de Feijóo, o apostar por nuevos perfiles como el de Rey Varela, que aportan ideas, experiencia real y credibilidad.
José Manuel Rey Varela no solo ha sido designado para un cargo simbólico. Su papel puede —y debe— ser decisivo para redefinir el rumbo del partido, alejándolo de la inercia conservadora y devolviéndole la ambición reformista que un día lo hizo mayoritario.
El PP necesita menos marketing y más política útil. Menos pasado y más futuro. Menos Feijóo y más Rey Varela.
Excelente escrito !!!!!