Carta a Feijóo desde Galicia: si quiere ser alternativa, despida a Tellado y cambie el rumbo

Carta a Feijóo desde Galicia: si quiere ser alternativa, despida a Tellado y cambie el rumbo

Señor Feijóo, esta carta se escribe desde Galicia, desde Ferrol, desde una tierra que usted conoce bien y que ha depositado en usted confianza en más de una ocasión. No nace del rencor ni de la revancha, sino de la preocupación profunda por la deriva de la política española y, muy especialmente, por el papel que está jugando el Partido Popular bajo su liderazgo. Lo ocurrido con las palabras de su portavoz, Miguel Tellado, llamando a “cavar la fosa” del Gobierno, es mucho más que un exceso verbal: es la confirmación de que su partido ha abandonado el camino de la moderación para entregarse al de la crispación, el insulto y la radicalización.

Galicia ha sido siempre una tierra de diálogo, de convivencia, de respeto a las diferencias. Aquí sabemos que la política se hace escuchando a la gente, resolviendo problemas cotidianos y construyendo futuro. Pero lo que ofrece hoy el PP, bajo su dirección, está muy lejos de esa tradición gallega de mesura y responsabilidad. Cuando su portavoz habla de fosas en un país con miles de desaparecidos en cunetas, no está haciendo política: está banalizando el dolor y degradando la democracia. Y cuando usted guarda silencio o lo protege, lo único que consigue es confirmar que el PP no tiene voluntad de ser alternativa de gobierno.

Señor Feijóo, lo vimos también en su cumpleaños, con aquella escena de “me gusta la fruta”, con la provocación calculada y con esa manera de frivolizar la política que no corresponde a quien quiere liderar un país. No se trata de anécdotas: se trata de síntomas de un estilo que no construye, sino que destruye, que no suma, sino que divide. Y eso, desde Ferrol hasta Santiago, desde Vigo hasta A Coruña, lo perciben miles de ciudadanos que ya no encuentran en el PP un partido que hable de sus problemas reales.

Porque la vida de la gente aquí, en Galicia, va por otro lado. En Ferrol, por ejemplo, hay barrios donde los alquileres han pasado en pocos años de 400 a 800 euros, y en otros casos hasta 1200. El desempleo sigue golpeando con fuerza, especialmente a la juventud. La industria naval, que tanto significa para esta ciudad, vive en incertidumbre. La sanidad pública gallega está tensionada, con listas de espera que desesperan a las familias. La educación necesita recursos, la cultura se resiente y la juventud gallega se ve obligada a marcharse porque no encuentra oportunidades. Estos son los verdaderos problemas de la gente, señor Feijóo. No las fosas, no los insultos, no los espectáculos de cumpleaños.

El PP que usted lidera no habla de nada de esto. Sus prioridades son otras: alimentar la crispación, jugar al desgaste permanente del Gobierno, alinearse sin rubor con Vox y con posiciones cada vez más alejadas del centro político. ¿De verdad cree que ese es el camino para sumar votos? ¿De verdad cree que Galicia, que siempre ha votado mayoritariamente con moderación, quiere más odio en la vida pública?

Usted mismo y muchos de los suyos presumen de valores cristianos, de inspirarse en la tradición social de la Iglesia, de defender principios que, en teoría, ponen la dignidad de la persona y la solidaridad en el centro. Sin embargo, los hechos desmienten ese discurso. Porque el cristianismo no consiste en alentar la confrontación ni en hablar de fosas, sino en tender la mano al prójimo, en buscar reconciliación, en trabajar por la justicia social. Si el PP quiere ser coherente con lo que predica, debería empezar por expulsar de sus filas las palabras de odio y demostrar con hechos, y no solo con gestos, ese carácter cristiano que tanto reivindican.

Ayer mismo, ustedes se alineaban con las palabras del Obispo de Oviedo. Pero, dígame, ¿qué coherencia hay entre citar al Evangelio y amparar expresiones de muerte y fosa en el Congreso de los Diputados? ¿Qué coherencia hay entre declararse creyente y desentenderse de los problemas de quienes no pueden pagar una vivienda digna, de quienes esperan meses por una consulta médica, de quienes luchan por una educación pública de calidad? La política no puede ser solo espectáculo y ruido: debe ser servicio, debe ser vocación de mejora para todos, especialmente para los más débiles.

Por todo ello, señor Feijóo, la primera decisión que debería tomar es clara: pedir la dimisión inmediata de Miguel Tellado como portavoz parlamentario. No puede representar a millones de españoles alguien que usa las fosas como arma política. Y si usted no actúa, la responsabilidad será suya. Porque callar es consentir, y consentir es hacerse cómplice.

Pero no basta con eso. No se trata solo de un nombre o de una frase. Se trata del rumbo entero de su partido. El PP no ganará votos mientras siga esclavo de la ultraderecha, mientras se limite a copiar el discurso del odio de Vox, mientras renuncie a ofrecer una alternativa constructiva. España y Galicia no necesitan una oposición que compita en radicalidad, sino una oposición que eleve el debate y que sepa pactar cuando es necesario.

Usted tiene en sus manos la oportunidad de cambiar ese rumbo. Puede elegir seguir cavando en la crispación o puede elegir construir una alternativa que hable de empleo, vivienda, educación, sanidad y cultura. Puede elegir la política de la fosa o la política de la esperanza. Pero el tiempo corre, y la sociedad gallega no espera.

Por eso esta carta es clara y directa: señor Feijóo, si quiere ser alternativa de gobierno, despida a Tellado, rectifique el rumbo y devuelva a su partido la moderación y la responsabilidad que un día tuvo. De lo contrario, no solo seguirá perdiendo votos en España: los seguirá perdiendo también en Galicia, esa tierra que siempre valoró la mesura y el respeto.

España necesita otra derecha, y Galicia también. Una derecha de verdad, moderna, constructiva, europea. Si usted no está dispuesto a liderarla, entonces quizá no sea usted quien deba liderar el Partido Popular.