En el ecosistema mediático actual, donde abundan los discursos vacíos, la complacencia y la crítica interesada, resulta un soplo de aire fresco encontrar un articulista que no solo escriba con pluma firme, sino que lo haga con la autoridad moral de quien respalda cada palabra con datos y hechos incontestables. Ese articulista es José Luís Álvarez, habitual en las páginas de Galicia Ártabra, cuya última colaboración ha puesto negro sobre blanco lo que muchos ferrolanos sienten y saben, pero que pocos se atreven a decir con tanta claridad: la hipocresía del PSOE de Ferrol y del exalcalde Ángel Mato no tiene límites.
Leer a José Luís Álvarez es asistir a un ejercicio de periodismo de opinión en estado puro. No hay medias tintas, no hay concesiones al oportunismo, no hay cálculo partidista. Lo que hay es valentía, rigor y una pluma que corta como un bisturí literario. En su artículo, Álvarez desvela la contradicción más obscena de la política local: aquellos que condenaron a Ferrol a la parálisis durante años, hoy levantan la voz pretendiendo dar lecciones de gestión y eficacia. Nada más cínico. Nada más hipócrita.
Basta con repasar los números, que el propio Álvarez desgrana con precisión: en solo dos años de gobierno de José Manuel Rey, se ha duplicado la ejecución presupuestaria respecto al cuatrienio anterior y las licitaciones se han multiplicado por cinco. Ferrol, bajo su mandato, ha pasado de ser sinónimo de inacción a convertirse en líder en licitaciones de obra pública en Galicia. Frente a la evidencia de estos datos, cualquier crítica que venga del PSOE local suena a risa, a burla y a insulto a la inteligencia de los ferrolanos.
Durante el mandato de Ángel Mato, entre 2019 y 2023, la ciudad se sumió en una inercia de abandono. Proyectos que nunca se materializaron, inversiones que jamás llegaron a ejecutarse, promesas huecas que solo sirvieron para engordar titulares sin resultados. Lo más grave no es la falta de gestión, sino la desfachatez de pretender ahora exigir en dos años lo que ellos no fueron capaces de hacer en cuatro, contando además con el apoyo directo o indirecto del propio PSOE. Eso, como bien señala Álvarez, no es crítica política legítima: es hipocresía en estado puro.
Más sangrante aún resulta que estas críticas vengan de figuras como alguno de los miembros de su equipo, cuyo recorrido político es, en sí mismo, un manual de oportunismo. Conviene recordar que ese «político» comenzó su andadura en una asociación de vecinos anunciando animales desaparecidos y objetos perdidos, y de ahí dio el salto nada menos que a la Diputación, acumulando cargos y sueldos con una soltura pasmosa. Un ejemplo perfecto de cómo en la política local algunos saben convertir lo pequeño en negocio propio, lo vecinal en trampolín y lo público en sueldo asegurado. ¿Con qué cara puede alguien así atreverse hoy a dar lecciones de gestión?
Y no menos llamativo resulta el papel del exalcalde Mato, quien tras cuatro años de parálisis ahora cobra del ayuntamiento sin apenas pisarlo. Sus apariciones son casi anecdóticas: un pleno al mes y poco más, llegando tarde o marchándose antes de tiempo. Con semejante compromiso, resulta grotesco escucharle hablar de eficacia y responsabilidad. Si no fue capaz de liderar la ciudad cuando tuvo la oportunidad, menos aún puede exigir ahora desde la comodidad de la oposición.
El estilo de José Luís Álvarez merece también un reconocimiento aparte. No se trata únicamente del fondo, ya de por sí sólido y aplastante, sino de la forma literaria con la que desnuda la realidad política local. Su prosa no es plana ni aséptica: es viva, incisiva, cargada de imágenes que dejan huella en la memoria del lector. Cuando afirma que hemos pasado del “humo y las palabras vacías” a la “gestión y los hechos”, no se limita a describir una situación; construye un relato que interpela al lector y lo invita a posicionarse frente a la evidencia. Esa es la grandeza del buen articulismo: convertir la opinión en una verdad compartida.
No es casualidad que Ferrol, hoy, se encuentre en una situación radicalmente distinta a la de hace apenas tres años. En 2019 solo se licitaron 27 contratos municipales. En 2024 la cifra ascendió a 64, y en lo que llevamos de 2025 ya se han firmado 56 licitaciones con más de 14 millones de euros adjudicados. Son cifras que hablan por sí solas, que evidencian una planificación seria y una ejecución firme, justo lo contrario de lo que representó el mandato socialista. La crítica de Álvarez no se basa en percepciones ni en opiniones: se cimenta en estadísticas oficiales que cualquiera puede consultar en el Portal de Contratos del Estado.
Por eso, frente a la tibieza de otros opinadores locales, Álvarez se erige como un referente de integridad y valentía. No teme señalar la hipocresía donde otros callan, no rehúye la confrontación política cuando está en juego el futuro de Ferrol, no dulcifica la realidad para agradar a nadie. Esa es la labor del buen articulista: ser incómodo cuando la verdad lo exige, y ser justo cuando los hechos lo avalan.
En definitiva, el último artículo de José Luís Álvarez en Galicia Ártabra no es solo una crítica contundente al PSOE de Ferrol y a Ángel Mato; es, sobre todo, una lección magistral de periodismo de opinión, de compromiso con la verdad y de defensa del interés general frente a la mediocridad y la hipocresía política.
Ferrol necesitaba esta voz, clara y sin titubeos, que dijera alto y claro lo que tantos piensan y sienten. Y José Luís Álvarez, con su maestría literaria y su valentía intelectual, se ha convertido en esa voz. Por eso, más allá de la coyuntura política, lo que debemos reconocer hoy es la importancia de contar con articulistas que, como él, dignifican la palabra escrita y hacen del periodismo una herramienta de verdad y de justicia.