Una biblioteca para la cultura y la fe en Mondoñedo-Ferrol: un sueño de Benito Méndez que urge hacerse realidad

Una biblioteca para la cultura y la fe en Mondoñedo-Ferrol: un sueño de Benito Méndez que urge hacerse realidad

La diócesis de Mondoñedo-Ferrol vive un momento de esperanza. Poco a poco, la futura biblioteca diocesana va tomando forma gracias a las donaciones bibliográficas que se siguen recibiendo. Volúmenes y colecciones enteras de gran valor cultural y espiritual se están almacenando ya en el edificio de la antigua Escuela de Esteiro, apenas a un centenar de metros del campus universitario ferrolano. Ese espacio, silencioso todavía, se prepara para convertirse en un verdadero foco de encuentro entre la cultura y la fe, un lugar abierto a todos los diocesanos y a la sociedad en general.

Este proyecto nace del impulso, la constancia y la entrega del teólogo y sacerdote Benito Méndez, profesor del Instituto Teológico Compostelano y canónigo de la Catedral de Mondoñedo. Su visión ha sido clara desde el inicio: poner a disposición de todos los ciudadanos una biblioteca diocesana que no sea un simple almacén de libros, sino un centro vivo de consulta, estudio, reflexión y crecimiento espiritual.

Fondos de incalculable valor

Entre los volúmenes que se incorporan a esta futura biblioteca destacan fondos procedentes de bibliotecas personales de figuras de enorme relevancia cultural y religiosa:

  • El poeta y músico Uxío García Amor, Prelado de Honor del Papa.
  • La escritora Julia Uceda, Premio Nacional de Poesía.
  • El profesor Fernando Bores, uno de los grandes impulsores del histórico Premio Esquío de Poesía.

Estos legados no solo enriquecen el patrimonio bibliográfico de la diócesis, sino que representan también la memoria viva de autores y pensadores que han contribuido al diálogo entre cultura y espiritualidad.

Benito Méndez, un esfuerzo que merece gratitud

Es justo reconocer que detrás de este proyecto está, de manera decisiva, el trabajo incansable de Benito Méndez. Su empeño, discreto pero constante, ha permitido que lo que en un principio parecía un sueño sea hoy una realidad en marcha. Gracias a su gestión, su capacidad de convicción y su profundo amor por la diócesis, la biblioteca cuenta ya con un fondo que muchos centros universitarios envidiarían.

En un tiempo en que tantas veces se asocia la Iglesia con cuestiones económicas o con el simple mantenimiento de estructuras, la labor de Benito devuelve a la diócesis la esencia misma de la misión eclesial: ofrecer fe, cultura y formación. La Iglesia no debe ser vista como una institución que busca enriquecerse, sino como un espacio que se da, que comparte, que fomenta el conocimiento y la espiritualidad.

Por ello, es de agradecer profundamente a Benito todo su esfuerzo, su visión y su generosidad. Sin su impulso, este proyecto difícilmente estaría tomando forma.

Una urgencia que no puede esperar

Pero si algo debe subrayarse hoy con fuerza es que la biblioteca necesita abrir cuanto antes. La diócesis sufrió la dolorosa noticia del cierre de la librería diocesana, decisión tomada durante el episcopado de Ángel de las Heras. Muchos fieles y diocesanos acogieron aquel cierre con tristeza, pues significó perder un punto de encuentro con los libros, la formación y la cultura.

Por eso, la futura biblioteca debe empezar a funcionar sin demora. No puede quedar reducida a un almacén de fondos valiosos, sino que debe convertirse cuanto antes en una casa abierta, donde estudiantes, investigadores, sacerdotes, catequistas y cualquier ciudadano interesado pueda consultar, estudiar y nutrirse. Cada día que pasa sin que esta biblioteca abra sus puertas es un día perdido para la la fe y la cultura de nuestra diócesis.

Una nueva etapa con esperanza

La llegada del nuevo obispo, Fernando García Cadiñanos, se percibe con ilusión y confianza. A diferencia de tiempos pasados, su actitud y sus gestos iniciales muestran un estilo de construir, de trabajar y de hacer bien las cosas. Es un pastor cercano, consciente de que la Iglesia debe estar al servicio de la sociedad, y que proyectos como esta biblioteca son una herramienta fundamental para tender puentes entre la cultura contemporánea y la tradición cristiana.

Su apoyo a esta iniciativa puede ser decisivo para que se aceleren los procesos y la biblioteca esté pronto disponible para todos. Un obispo que construye, que impulsa proyectos, que abre caminos, es un obispo que siembra futuro.

Cultura y fe: una alianza necesaria

La biblioteca diocesana de Mondoñedo-Ferrol no será solo un depósito de libros. Será un símbolo de la unión entre fe y cultura, un lugar donde la tradición literaria y poética de Galicia se encontrará con la teología, la espiritualidad y el pensamiento crítico. Será un espacio de formación, de encuentro, de diálogo. Y será, sobre todo, un lugar donde los fieles puedan cultivarse en la fe y la cultura, tal como desea Benito Méndez.

Conclusión

La diócesis tiene ahora una oportunidad histórica. Gracias al esfuerzo de Benito Méndez, la generosidad de los donantes y la buena disposición del nuevo obispo Fernando García Cadiñanos, se está levantando un proyecto que dará frutos durante generaciones. Pero es imprescindible que se actúe ya, que la biblioteca se abra sin más dilación.

Porque la Iglesia, más que en estructuras y en números, debe medirse en su capacidad de dar fe, dar cultura y dar futuro. Y la biblioteca de Mondoñedo-Ferrol puede convertirse en uno de los mejores ejemplos de ello.