Enrique Barrera, en su afán de convertirse en el cronista del apocalipsis ferrolano, nos dice que el actual gobierno no ha hecho «absolutamente nada». Vaya, cuánta objetividad. Curioso que alguien con su bagaje político olvide tan rápido su propia gestión, la misma que sumergió a Ferrol en la parálisis y la desidia.
Hablemos con datos, porque parece que la memoria de Barrera funciona con selectividad quirúrgica. Durante su mandato, su gobierno se coronó como el récord de multas en Ferrol. ¡Eso sí que fue eficaz! No para mejorar la ciudad, sino para vaciar los bolsillos de los ciudadanos sin ofrecer una sola solución real a los problemas del tráfico. La carretera de Catabois, por ejemplo, aunque ahora se esté reparando, sigue siendo un ejemplo de la falta de visión en su gestión, pues, cuando gobernaban, no se hicieron las mejoras necesarias a tiempo. ¿Y ahora exigen cambios urgentes? Vaya ironía.
Y ya que hablamos de ineficacia, los vecinos de Ultramar aún recuerdan cómo el anterior gobierno los ignoró por completo cuando pidieron un local para la asociación vecinal. Pero claro, ahora Barrera se rasga las vestiduras por la «falta de atención» del gobierno actual. ¡Cuánta sensibilidad repentina!
En Canido, un barrio con calles sin aceras y tres colegios, colocar unas bandas sonoras para mejorar la seguridad de los niños les llevó seis meses. ¡Seis meses! ¿Y ahora vienen a hablar de «retrasos inadmisibles»? De risa.
El actual alcalde, Rey Varela, ha sido transparente: en la mitad del mandato todos los proyectos comprometidos estarán en marcha. Pero claro, para Barrera planificar con seriedad es «no hacer nada». Lo que él aplaude son los anuncios grandilocuentes sin ejecución, la especialidad de su grupo político.
Las obras del derribo de la muralla, la ciudad del deporte y la urbanización del Sánchez de Aguilera no han empezado porque los trámites administrativos ya venían cargados de retrasos del gobierno anterior. Es decir, los mismos que ahora gritan «ineptitud» son los responsables del embrollo burocrático que lo ralentiza todo. Bravo, Enrique, tu falta de memoria no tiene desperdicio.
Pero lo mejor es su óptica de la crítica: lo que antes hacía su equipo eran «dificultades técnicas»; lo que ahora hace el gobierno actual es «incapacidad». Si eso no es doble rasero, que venga alguien y lo explique.
Ahora bien, hablemos de los propios errores de Ángel Mato, quien parece estar convencido de que su mandato es ejemplar. Durante su gestión, Ferrol perdió oportunidades clave. En abril de 2023, el Grupo Popular denunció la pérdida de 10 millones de euros en ayudas públicas, incluidas sumas destinadas a proyectos importantes como el Centro de Innovación y Desarrollo del Sector Naval y Renovables y la Ciudad del Deporte en Fimo. Estos fondos fueron rechazados por la falta de gestión adecuada y por priorizar cálculos electorales sobre el desarrollo real de la ciudad. Bravo, Ángel.
Por si fuera poco, el mantenimiento urbano dejó mucho que desear. En el barrio de San Juan-Bertón, la plaza Rosalía de Castro se encontraba en un estado deplorable, con charcos y desniveles que impedían su uso adecuado. El parque infantil estaba en condiciones peligrosas, y la Asociación de Vecinos había solicitado mejoras durante meses, sin respuesta. Mientras tanto, Mato continuaba con su show político, alejado de las preocupaciones reales de los ciudadanos.
Y es que el caos financiero no se limitaba a la falta de gestión urbana. En 2022, Ferrol comenzó el año sin un presupuesto aprobado, por séptimo año consecutivo. Una falta de planificación que obstaculizó la ejecución de proyectos y el mantenimiento de servicios esenciales. ¿Cómo puede alguien, como Ángel Mato, acusar de falta de gestión a otros cuando su propio gobierno es un ejemplo de desorden económico?
El estado de las cunetas en las parroquias rurales también fue un tema recurrente. Durante más de dos años, no se realizó ninguna limpieza ni desbroce significativo, dejando a los vecinos abandonados y preocupados por su seguridad. Un claro ejemplo de la incompetencia de Mato y su equipo.
Además, los proyectos urbanos tampoco escaparon a la controversia. El proyecto de reurbanización de la calle Rubalcava fue rechazado unánimemente por la oposición debido a su deficiente planificación. Desde la elección de materiales inapropiados hasta la integración del tráfico de vehículos en zonas peatonales, se criticó severamente la falta de visión para revitalizar la ciudad. No es de extrañar que los ciudadanos estuvieran cansados de promesas vacías.
La realidad es esta: el gobierno actual está cumpliendo sus compromisos, aunque no al ritmo de la impaciencia selectiva de Barrera. Pero, ¿qué podía esperarse de alguien que prefiere el ruido al trabajo serio? Ferrol no necesita críticos de memoria corta, sino políticos con memoria de lo que han hecho (o dejado de hacer).
Si Mato hubiera sido tan eficiente gestionando Ferrol como se dedica a lanzar críticas, Ferrol hoy sería una ciudad modelo. Pero claro, para él, el problema siempre es el otro, nunca la incapacidad de su propia gestión.